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El paseo y el son

 

 

El paseo es una de las cuatro formas de hacer música vallenata instituida desde los festivales y sobretodo el Festival Vallenato de Valledupar, en la actualidad esta forma es la más popularizada y difundida. El historiador Tomas Darío Gutiérrez (1992: 550), remonta sus orígenes hasta lo más profundo y aclara que aunque  la etiqueta “paseo” es reciente, nadie sabe cuándo ni cómo, ni dónde, con exactitud lo llamen paseo.

 

Comencemos diciendo que tanto los músicos como los entendidos sabemos que hay dos maneras de hacer paseos. Paseo rápido y paseo lento o paseo. Esta estratificación no es caprichosa si se tiene en cuenta que el comportamiento, rítmico, melódico y expresivo tiene algunas diferencias muy notables distintas a la velocidad  metronómica. Con esta afirmación, no estamos planteando ampliar la cifra de formas o aires, sólo estamos aclarando desde algunos aspectos de la musicología, aquello que en la práctica se viene haciendo.

 

Al adentrarnos en el análisis del paseo como sistema o formato organólogico múltiple y no solamente como la línea melódica de los cantos o canciones estratificadas como paseos, nos damos cuenta que los músicos del eje central desarrollaron la no muy fácil tarea* de buscar un marco musicologico con identidad propia a unos cantos que a través de un proceso de trasferencias e intercambios y con una clara herencia de la conquista y la colonia, la inclusión de nuevos instrumentos que mezclaban los elementos propios con propuestas o patrones  en una acción de préstamos con formas musicales similares del entorno y la inclusión de músicos de otras regiones acostumbrados a otros comportamientos rítmicos, armónicos y melódicos como el porro, la salsa o el son etc.

 

La tarea en la búsqueda de la identidad interpretativa de los instrumentos como acompañantes de unos cantos narrativos y todos los textos posibles que llevaba años en gestación era triple. En primer lugar, involucrar un nuevo instrumento percutido, armónico o melódico, implicaba la creación de nuevos patrones de acompañamiento ritmico-armonico o melódico, que los diferenciaran de patrones básicos establecidos en formas musicales del entorno, de signaturas de medidas análogas o parientes como el  son cubano, porro o la salsa. Los músicos y los entendidos sabemos cuanta similitud existe entre el paseo y el porro pero también cuan distintos son el uno del otro. En segundo lugar, mantener los elementos característicos de la región ante otras formas de hacer música  vallenata. No en vano conocedores del tema como la misma Consuelo Araujo y Tomas Darío Gutiérrez, propusieron las distintas clasificaciones de escuelas teniendo en cuenta  los aspectos geográficos, culturales y morfológicos. En tercer lugar, crear nuevos estilos por el relevo generacional basado en el respeto de los aportes de sus antecesores y los elementos lingüísticos  que permitían sentir que a pesar del cambio era la continuidad y no la ruptura.

 

Para un análisis minucioso de las “formas paseo y son” presentamos tres propuestas: la primera es un acercamiento a los arquetipos básicos de ambas formas de manera paralela que nos permita apreciar las similitudes y diferencias entre uno y otro. Una segunda mirada apunta al análisis de las líneas melódicas de los  cantos en sus diferentes periodos que a grosso modo se clasifican en monoseccional y biseccional en el repertorio campesino y múltiples secciones en el repertorio urbano. El tercer análisis consiste en mirar la estructura del paseo y el son como sistema vocal – instrumental, en donde hay que analizar el desempeño de los instrumentos como acompañantes de los cantos vallenatos en los distintos periodos.

 

Para entender mejor este tema es insoslayable  explicar el ambiente del cual se arropa una melodía que se cataloga como paseo y sobre todo que diferencia hay entre un paseo y un son, ya que estas formas emplean la misma signatura de medida. Al llegar aquí, continuaremos la explicación diciendo que la diferencia principal entre una línea melódica de un paseo y un son se presenta en los regímenes acentúales. . Los regimenes acentúales del son se caracterizan por ser  rígidos, machacados y permanentes. Pero las diferencias no solo se dan en la línea melódica de los cantos, también se presentan, cuando en el discurso musical intervienen los demás instrumento del sistema, hay diferencias interpretativas, rítmicas, melódicas y armónicas  El paseo -lento o rápido- por ser la forma preferida de compositores, intérpretes y consumidores ha sido el campo más fecundo dentro de la lógica musical vallenata. La explotación de los teclados del acordeón, el bajo, la participación de la guitarra, la lógica coral vallenata, el ritmo, la melodía, las progresiones armónicas e incluso las negociaciones e intercambios con otros géneros musicales son mucho más dicientes en el paseo que en cualquier otro ritmo

 

El son, cuyo nombre tiene al igual que la música vallenata y el mismo paseo distintos usos no solo en el marco de esta música vallenata sino también en el contexto caribe. El son cubano, genero vocal instrumental bailable, que constituye una de las formas básicas dentro de la música cubana.

 

Cuadro de análisis comparativo de las bases del paseo y el son.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este es el ambiente base en el cual se enmarca una melodía en el paseo y el son. A simple vista,  la única diferencia se presenta en el patrón rítmico-armónico de la mano izquierda o teclado armónico del acordeón. Es frecuente antes de los años sesenta escuchar a cajeros patrones de tambora acompañando los paseos, pero esto desaparece en la medida en que se iban cimentando y expandiendo los mapas de interpretes y las negociaciones entre géneros. La figura de la guachara de negra y dos corcheas desde sus inicios y hasta la época actual ha sido la misma y esta figura quizás el elemento rítmico que más une a las músicas afro-caribe en forma binaria.

 

 

 

 

Paseo

Son

Acompañamiento de la mano izquierda del acordeón

Patrón base para la caja

Patrón base para la guacharaca

Patrón base para las congas